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  • Por donde dejaste entrar la luz

    Tras la muerte de Leonard Cohen, algunas palabras dedicadas al maestro. Por Martin de Mussy.

    Leonard Cohen no murió. Sólo dejo de vivir como lo hacemos los mortales, los que nunca entenderemos de verdad las leyes profundas del amor y la dignidad. Él lo dijo hace rato: esos son los únicos principios que valen para todo lo que tratamos de llamar vida. Desde las alegrías hasta la muerte misma. Antes era difícil saberlo. Hoy es mucho más claro.

    Para algunos –como el mismo Nick Cave o Jarvis Cocker- la luz de Cohen era la que iluminaba los caminos que transitaban buscando el amor en los rincones donde otros no quieren mirar. Para el mismísimo Dylan, Leonard Cohen era lo que él nunca fue, pero lo que feliz hubiese sido (“Si no pudiera ser Dylan, me gustaría ser Cohen” dijo alguna vez Robert Zimmerman). Para el resto de nosotros, los que difícilmente marcaremos la historia, pero seguimos viviendo en busca de algo, Leonard era el ejemplo de cómo admirar la belleza y hacer un poco más feliz el mundo. Algo alcanzable, pero improbable casi todo el tiempo.

    Gracias maestro por hacer nuestro tiempo más profundo y real. Más sagrado y carnal. Más paradójicamente lindo y perdido. En cada una de esas letras, sombreros, versos, acordes y trajes dejaste entrar la luz. Esa que emana incluso desde las quebraduras. Hoy seguimos cantando en tu nombre. #RESPECT.

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