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  • Alex Anwandter: Fases de una colonización pop

    "Anwandter se propuso, quizás sin saberlo, colonizar el pop, llenar espacios y armar un estilo propio que no desconociera las bases del pop, y así es como sigue creciendo en audiencia y efervescencia por parte de su público", escribe Manuel Toledo-Campos en esta reseña sobre el concierto del cantante chileno en la Blondie.

    Cuando Teleradio Donoso aún existía, se pensaba en los próximos The Strokes o The Hives o cualquiera de esas bandas que hoy se advierten como entes con poca innovación y poca capacidad de acrecentar su público. En vez de hundirse en el aplauso acotado y de pocas posibilidades de trascendencia real, Alex Anwandter, con personalidad de jefe y capacidades obsesivas, se embarcó en una aventura de larga vida, mucho más maleable y versátil, donde también es más difícil sobresalir, pero donde, si se logra, permite hacer muchísimo más. Anwandter se propuso, quizás sin saberlo, colonizar el pop, llenar espacios y armar un estilo propio que no desconociera las bases del pop, y así es como sigue creciendo en audiencia y efervescencia por parte de su público.

    Esto se pudo ver con claridad en la noche del último día de agosto, un frío viernes, que se convertía en calor humano y baile encendido en la pista de la Blondie, recinto que cumplió un cuarto de siglo, e invitó al artista a formar parte de sus celebraciones. Con Anwandter, siempre es interesante cómo se enfrenta al escenario en los tiempos intermedios, entre un disco y otro. Si antes de “Amiga” (2016) se le vio con un overol en Pulsar 2015, cantando “Siempre Es Viernes en Mi Corazón” y “Cordillera”, ahora se subía al escenario de la Blondie cantando “Volar” de Jorge González, con un look más rockero, y volviendo a tomar la guitarra por varios momentos en el show, un instrumento que había ido dejando de lado en sus perfomances.

    Tras ese homenaje, vino una oleada de éxitos, con “Amiga”, “Tatuaje”, “Siempre Es Viernes…” y “Éramos Todos Felices” de Teleradio que no daban respiro. El público era fanático, todo se coreaba con pasión, y hacía mirar a una banda de otros seis músicos que le daban una densidad orgánica importante a un set con muchas secuencias, pero también con muchas guitarras. Ahí, destacaba la presencia casi protagónica de Francisco Victoria, quien sacó este año su buen álbum debut “Prenda” con la producción del propio Anwandter. Incluso, Francisco tuvo varios de los solos de guitarra que antes hacía Alex, en un acto de confianza importante, tal como aquel en que Pau, su nueva tecladista, era la única en el escenario con él para interpretar la siempre emotiva “Manifiesto”.

    Lo político le fluye en el escenario a Alex Anwandter. Se puede analizar si es que fuerza un poco los textos, o si son los más adecuados, pero no se puede negar el impacto de “Cordillera”, “Manifiesto” o la velada referencia a los obreros invisibilizados por la historia en “Caminando a la fábrica”, en especial porque es otro terreno donde el pop puede irrumpir, y es otro espacio a conquistar. La canción protesta, o la cantautoría tienen mucho del artista que las genera, y quizás en una banda hubiera sido imposible lograrlo. Pero Anwandter no sólo entrega textos, sino que los lleva a la pantalla, al escenario, a un disco, y a las canciones que resuenan en la bola de espejos que protege a los parroquianos, sea de la Blondie, o sea de Alex, en canciones como “Casa Latina” o “Que se acabe el mundo por favor”.

    Tras el combo 1-2 de “Rebeldes” y “Tormenta”, vinieron dos antiguas, la sentida “Granada” (“voy a tomar / hasta verte Cristo mío”) y la movida y rockabilly “Eras Mi Persona Favorita” con la que todo el mundo saltó. Felicia Morales desde su espacio en el otro teclado a veces sacaba fotos, las que luego mostraban la devoción del público, y la forma en la que todo el mundo, incluso los que estaban más atrás saltaban. Punto seguido: Felicia fue ovacionada al igual que Francisco Victoria cuando Anwandter presentó la banda, reconocimientos que se ven pocas veces en shows de artistas solistas.

    El encore partió con “Locura”, otra forma sutil de esbozar lenguaje inclusivo en la letra de una canción, como Alex hizo antes con “Tatuaje”, en el coro “me siento tan lo-ca”. Quizás lo nuevo del sencillo hizo que no fuera tan viral en la gente del público como otros, pero sí fue muy aplaudida, al igual que “Cabros”, ese hit que invita a quemar La Moneda. Pero el dúo final deja en claro el dominio de Anwandter con sonidos tan dispares como el electropop de corte más europeo como en “¿Cómo puedes vivir contigo mismo?” y el pop con corte más orquestal y más latino como se ve en “Amar en el campo”, hasta con los quiebres del (hoy muy) popular Luis Miguel. Casi dos horas de show donde podemos ver cómo un artista que escapó de lo estático sigue en movimiento, sigue conquistando, y sigue dominando, no sólo un estilo o la forma de hacer crecer su audiencia, sino también a sí mismo y a la comodidad de hacer lo mismo. Habrá que ver qué depara “Latinoamericana”, el disco que lanzará el 12 de octubre (con fecha en vivo en noviembre próximo), pero por ahora vemos cómo el camino de Alex Anwandter no se detiene, y con eso ya es suficiente para dejarse llevar, pensar, bailar y llorar.

    Setlist:

    Volar (original de Jorge González)

    Amiga

    Tatuaje

    Siempre es viernes en mi corazón

    Éramos todos felices (original de Teleradio Donoso)

    Cordillera

    Shanana

    Intentarlo Todo de Nuevo

    Manifiesto

    Bailar y Llorar (original de Teleradio Donoso)

    Casa Latina

    Traición

    Que se acabe el mundo por favor

    Caminando a la fábrica

    Felicidad

    Rebeldes

    Tormenta

    Granada (original de Teleradio Donoso)

    Eras mi persona favorita (original de Teleradio Donoso)

    Encore

    Locura

    Cabros

    ¿Cómo puedes vivir contigo mismo?

    Amar en el campo (original de Teleradio Donoso)

    Todas las fotos por Ignacio Caro.

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