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    Natalia Valdebenito reflexiona sobre la columna de Tere Marinovic.

    por Natalia Valdebenito

    No me resistí a la tentación de leerte, Tere. Todos hablando de lo que decías en tu columna de LUN, una vez más ocupando un lugar en las redes sociales que tan bien manejas. No me sorprendió lo que leí, no es primera vez que le dices a la gente lo que tiene que hacer con los mensajes que circulan en nuestro acontecer. Te haces muy bien cargo de los temas de actualidad y por lo que veo, estás segura que el camino que ofreces es el único para lograr la felicidad y más profundo aún, para ser digna de tener un lugar en el mundo.

    Yo no te vengo a dar consejos, no es mi trabajo, ni mis ganas. Dudo que te tenga que explicar lo que es ser feminista porque supongo que lo sabes y eso es lo que me parece más peligroso de ti, Tere, que te atrevas a desvirtuar la información, a retorcer un mensaje que sólo exige lo que también queremos para ti.

    Mucho de los que leí por ahí, hacía alusión a que tal vez nunca has tenido que pasar por alguna situación de violencia o que nunca has sufrido ninguna clase de abuso, de verdad me alegro que así sea, es como debiéramos vivir todas las personas, libres de todo lo que no nos permita sentirnos cómodas y felices.

    Se que no te interesa lo que yo y todos tengamos que decir. O sea supongo que no te interesa, no creo que te guste que muchas personas te escriban textos ofensivos y descalificadores… de todas formas te quiero escribir.

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    No puedo dejar de recordar que antes, cuando los tiempos eran aún más complicados, las mujeres que al igual que tú y yo les gusta escribir y expresarse, tenían que ejercer su talento con identidades masculinas para que pudieran ser publicadas. Para ellas estaba prohibido. Supongo que concuerdas conmigo que es algo insólito e injusto.

    La discriminación no puede ser silenciada, ni con tus letras ni con nada. Es más, aprovecho esta oportunidad para decirte que así como tú que estás llena de energía para remar en contra, nosotras seguiremos aquí, gritando fuerte, unidas, invitando a todos los que estén dispuestas y dispuestos a entender que si conseguimos algo, aunque te veamos de lejos, también será para ti. Y ojalá estar a la altura de las escritoras que dieron la pelea para que puedas escribir tu columna tranquila, con total libertad y con tu nombre como protagonista.

    Cuando hablas de violencia no me siento identificada. Soy feminista y tu mensaje no me llega, ¿sabes por qué? porque tu opinión me huele más a que te leíste el resumen del libro. Prefieres quedarte con una imagen superficial que con la de la multitud que hoy te esfuerzas en contradecir. Prefieres violentar el ánimo de alegría que circuló ese día en todos los rincones de Chile. Me imagino que cuando te refieres a mujeres violentadas y violadas sabes de lo que estás hablando. Si no, me parecería una falta de respeto de tu parte. Pero no creo, alardeas de buena educación y decencia, no harías tal de hablar de algo tan delicado para el alma de un ser humano sin saber lo que estás haciendo.

    ¿No te parece conocida tu reacción, Tere? Es muy similar y con esto también pongo en la mesa mi experiencia y mi empatía, a lo que hace un hombre que no tolera que la mujer que decidió como pareja sea feliz. Y para no latearte, mejor digamos lo que hace una persona para castrar a otra, evitar que respire libre, que se exprese, que se ría sin parar.

    ¿Qué no te gusta de una multitud feliz, aunque bajo una razón triste, llene las calles pidiendo que NO NOS MATEN?. ¿Qué no te gusta de que las mujeres se expresen, aunque no sea necesariamente lo que tú piensas?. ¿Qué puede tener de malo pedir respeto, sueldos igualitarios, que puedas caminar tranquila, que tu hija también pueda hacerlo cuando decida un día salir de tu casa?. ¿No te gusta que sea un llamado feminista y que eso haya tenido tanta repercusión?

    Esta es una fiesta y no te estás sumando, no estás aportando. Por último desde la vereda de las dudas, esas que tal vez sirvan para hacer las cosas mejor. Prefieres reírte de las mujeres que sufren, dudar de quienes han sido vulneradas, y llamas violencia a levantar la voz, sólo para exigir el lugar que, y te incluyo, nos pertenece.
    Abre los ojos, ¡Tere, nos están matando!

    NIUNAMENOS, incluida tú.

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