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  • Noesnalapena: Hablemos de las cosas que nos entristecen

    Revisa y escucha la editorial radial de Richard Sandoval sobre la pena en invierno y cómo (y a veces no) hacemos cara frente a ella.

    ¿Qué es mejor hacer cuando uno tiene pena? Todos te dicen que va a pasar, que aguantes sólo un poquito más, que todo va a estar mejor, que nadie ha muerto de pena, que lo que no te mata te fortalece; pero la pena maldita sigue ahí, doliendo en el corazón, literalmente, provocándote un escozor en el órgano que te lleva a pensar incluso que capaz que te dé un ataque.

    Y si la pena es de amor, todos los caminos te conducen a esa persona por la que estás sufriendo. Si ves una película, fijo que la protagonista se parece en algo a tu ex, fijo que la canción que el maldito musicalizador les puso habla de lo mismo que te separó a ti de tu pololo. Y si sales a la calle, fijo que la ves en todas partes, en la niña que te atendió en el McDonald, en el colectivero que te trató tan amoroso, en los ancianos malditos que caminan de la mano con sus malditos cuarenta años de casados ¿Por qué ellos superaron sus peleas y nosotros no? Y pena, otra vez. Es una mierda. Pero calma, que va a pasar, va a pasar.

    Y si esa pena se combina con los días más tristes del año en este grisáceo fin del mundo, vivir se vuelve casi insostenible. Si la pena se combina con la derrota de Chile en la Copa, con el rostro desencajado de Marcelo Díaz cagándola, como tú; con el triunfo inapelable de Piñera en las primarias, con un frío que llega a cero grados para recordarte que estás solo, con la nueva temporada de tu serie favorita –que viene más triste que nunca, o que la interpretas triste aunque no sea triste- sólo te queda hacerte a la idea que de ahora en adelante todo se va a tratar de resistir. Hasta fines de agosto, cuando el sol recuerda que su misión también es calentar, cuando los cerros de barro muestran espacios verdes, cuando el salir a la calle con una polera con escote, con un short, te avisa que efectivamente resististe, que tu mamá no estaba tan equivocada cuando decía que de ese hoyo ibas a salir. Pero llegar ahí no fue gratis, fue levantándote sin energías día tras día preguntándote hasta cuándo te va a atacar esta versión del invierno tan cruel, esta versión que se va a repetir en exactamente un año más.

    Este invierno que te hace desear ser un gato junto a una estufa, este invierno chileno que te entrena para no morir. Este invierno que te cachetea al entrar a la ducha, donde sólo te queda tararear las canciones de La La Land, pensando en tú y él, y ella, siendo felices en el reino de la fantasía, hasta que termines de jabonar la última parte de tu cuerpo triste.

    Escucha el podcast del programa del día miércoles 5 de julio a través de iVoox y iTunes.

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