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  • Santa Clarita Diet: un régimen que sí funciona

    Puedes echarte a ver todos los capítulos de la nueva serie de Netflix, pero no lo hagas con comida a la mano.

    Sheila (Drew Barrymore) y Joel (Timothy Olyphant) son agentes inmobiliarios en Santa Clarita, California y también son un matrimonio. Tienen una vida regular: vecinos carismáticos y otros no tanto, una hija promedio, una casa en un suburbio y el fin de semana lo pasan en asados con la comunidad.

    Una mañana, en una muestra abierta de una propiedad, Sheila vomita frente a su esposo y los posibles compradores. Mientras Joel intenta distraer a la pareja, la mujer entra al baño y continúa vomitando hasta botar una bola roja y morir por breves segundos para luego volver a la vida. Lo único que la separa de un zombie es que su cuerpo no se descompone, pero disfruta de la carne cruda y tiene más energía que nunca.

    Santa Clarita Diet fue creada por Victor Fresco (My Name Is Earl) y en su primera temporada tira toda la carne a la parrilla en el sentido literal. Luego de probar la carne humana, Sheila no puede renunciar a ella y varias escenas que involucran órganos y sangre son muy explícitas, algo que estaba claro desde los adelantos de la serie.

    En busca de una solución para cumplir con la nueva dieta de Sheila, ella y Joel deciden que sólo matarán a gente muy mala para saciar el hambre de ella y así evitar que se descontrole por el apetito. Todo esto mientras intentan seguir con sus vidas de agentes inmobiliarios con una hija en un suburbio, con un vecino policía y otro alguacil.

    La serie de Netflix es una mezcla de sensaciones a cada instante. Hay momentos que sacan risas por su honestidad y lo absurdo; la relación entre Sheila y Joel nos emociona y hace pedir a gritos que ojalá nuestras relaciones tuvieran esa química; los personajes jóvenes -la hija del matrimonio, Abby y el hijo de la vecina, Eric- causan ternura; sin embargo, lo explícito de la comida de Sheila, sirve para aguantar el apetito por diez capítulos.

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